La impresión 3D ya no es cosa de mayores, las impresoras 3D del mercado, pueden ser utilizadas para que los niños puedan fabricar sus propios juguetes.

La impresión 3D ha estado durante años en manos de profesionales, sobre todo de empresas que necesitaban una forma rápida de crear productos o de diseñadores que querían ver sus diseños en un formato físico para poder hacer cambios.

La revolución de la impresión 3D personal es una realidad y los fabricantes de impresoras lo saben, por esta razón cada vez es más común llevarla a los más pequeños de la casa. Las impresoras actualmente pueden ser enfocadas a los más jóvenes y por un presupuesto de al menos unos 400 USD que, tomando en cuenta todas las posibilidades de la impresión 3D, es un precio bastante accesible comparado al mundo de posibilidades que se presenta frente a sus ojos.

Que los niños utilicen impresoras 3D eleva sus capacidades cognitivas, trabajan la motricidad gruesa y fina, les permite desde pequeños manejar a conciencia su responsabilidad y les otorga el don de la paciencia pues, mientras esperan a que su pieza esté lista deben mantener la calma y resolver cualquier inconveniente o error en la fabricación de la misma.

Es que una impresora 3D en toda la extensión de la palabra puede ser enfocada a crear pequeñas figuras diseñadas por los propios niños usando materiales que se usan en impresoras profesionales comúnmente. Los mismos filamentos y programas de diseño serán sus grandes aliados; eso sí, requerirán unas cuantas horas o incluso días de “entrenamiento” para volverse muy buenos diseñando e imprimiendo ¡pero no es imposible!

Incluso actualmente hay opciones muy variadas para que los niños puedan crear sus propios juguetes utilizando la tecnología de impresión 3D, en combinación con una app para Android o para iOS, que permita crear pequeños personajes a base de piezas que crean formas para más tarde hacerlas realidad en el caso de los lápices 3D, por ejemplo.

Pero no hay que confundirse, que los niños puedan usar una impresora 3D puede parecer sencillo, pero siempre va a necesitar la supervisión de un adulto, recordemos que las impresoras 3D trabajan utilizando altas temperaturas y es preferible contar con ayuda para evitar accidentes.

Sin embargo, la mayoría de las impresoras están creadas de una forma en la que los materiales estén protegidos y muchas de ellas pueden modificarse para que estén protegidos especialmente de los niños, para que no se pueda acceder a las piezas hasta que no esté acabadas y no se quemen con el plástico recién fundido, aunque este se solidifique en un instante. El uso de una impresora 3D está recomendado desde los tres años.

En cuanto al propio plástico con el que se hacen estas figuras y objetos que terminan siendo juguetes fabricados por los mismos niños, las impresoras usarán el estándar en la industria: filamento PLA.

Permitir que los niños participen en el proceso de creación de piezas usando la tecnología de la impresión 3D abre la puerta a un mundo emocionante para cualquier niño: poder crear tus propios juguetes.

Incluso ya existen webs donde se comparten instrucciones y planos para fabricar tus propios juguetes usando estos materiales, quizá en un futuro ofrezcan en línea los planos para fabricar tu propia Barbie o Piezas completas de LEGO ¿no sería genial?

El futuro de los juguetes es ¡hacerlos tú mismo!

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En este apartado veremos las ventajas que tiene la impresión 3D en los niños, esto y más lo puedes obtener en este capítulo.